lunes, 9 de noviembre de 2015

EL DÍA DE LA MARMOTA...OTRO AÑO...OTRA MARATÓN

Marchadores,

Parece que no aprendéis de un año para otro. Cada año, al acabar la maratón de Valencia se escucha la misma cantinela: al próximo año no vuelvo¡¡...esto es demasiado¡¡...buuuufff, me duelen los gemelos¡¡...tengo que entrenar más¡¡...Y, sin embargo, aquí estamos, un año más, dispuestos a dar batalla en la distancia reina.

Y como todos los años, el grupo de sufridores que os sigue a todas estas locuras volverá a estar "a la vora del camí", animando, gritando, empujando en cada rincón del Cap i Casal. No habrá esquina, calle o rotonda en la que no se escuche la palabra Marchadores.

Hemos quedado a las 08:00 en el punto de siempre. Para los nuevos miembros, es la rotonda del Centro Comercial El Saler, junto al ValenBici. Se nos distinguirá por el escándalo que estará montando Miquel:


Para los avituallamientos, en el kilómetro 10 estarán Tere y Avi. Y en el kilómetro 19 estarán Tere, Andrea y Julián. Como están bastante juntos, puede que no sean esos grupos, pero alguien estará seguro:


En el kilómetro 30 estarán Eduardo y Jose María, nuestro ULTRA:


Y el que pica las teclas se moverá a lo largo de la última veintena de kilómetros con la bici, a través de las sombras, para seguir a los compañeros. Seré vuestro azote en cada esquina, en cada vuelta. Iré provisto en la mochila de las sustancias más dopantes que os podáis imaginar, por si alguno le entra el tembleque y comienza a ver la meta más lejos de la Patacona.

Recordad que a las 08:00h deberéis entregar a los avitualladores, correctamente marcado, aquello que queréis que os entreguen en los diferentes kilómetros. Yo llevaré en la mochila agua, aquarius, reflex, sales y glucosas, además de gominolas para los golosos. La bici no os la podré dejar, más que nada porque me tendría que volver a casa andando. Y noooooo mola¡¡¡

Los dorsales los recogeré en viernes por la tarde, haciendo entrega de los mismos a mi llegada a la villa patria. Como todos los años, recordad que la banda de música se tiene que poner a la derecha de la calle, para que la gente con las pancartas no los molesten. Este año no quiero fuegos artificiales, que ya sabemos la plorera que coge alguno con la emotividad del momento.

Y, como no todo es correr maratones, el domingo hicimos la última salida "seria" antes de locura. Un nutrido grupo de madrugadores trotamos por los vellos páramos de nuestro amado término. Aunque no correré en la prueba, me dejé envolver por el hilo de nerviosismo que comienza a verse en las miradas, y saboreé una gran salida. Además, hacía tiempo que no corría con mi amigo Julian, ciudadano del mundo, corredor versado en mil y una ciencias, redactor de la vida y, como siempre, conversador incansable con quien disfruto en cada paso que damos.

Y como todo no es correr, tras el esfuerzo, afilamos el hueso de la pata de marrano con que fuimos obsequiados en Alpuente, y lo regamos con el buen monje:


Bueno, xiquets, alimentaros bien, descansad mucho, no hagáis barbaridades y dejad las relaciones matrimoniales para después del domingo, no sea que a alguno se os vaya la fuerza por otro sitio. Y recordad, si habéis llegado hasta aquí, ya no hay sitio para el fracaso. Todo lo que venga a partir del pistoletazo de salida será un éxito.

Fin de la transmisión.

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