miércoles, 7 de diciembre de 2016

DEFINIR A LOS MARCHADORES

Marchadores,

Juanito me pedía hace unos días que redactara unas líneas definiendo qué son los Marchadores de Chelva, qué hacemos en los entrenamientos, a qué carreras asistimos, cuales son las motivaciones que nos llevan a correr más allá de nuestras posibilidades, nuestros inicios...Vamos allá...

Después de tantos años cuesta recordar cómo empezó todo esto. Empezaron cuatro intrépidos haciendo una de las primeras ediciones de la Subida al Pico de Chelva, entonces llamado del Remedio. Con más ilusión que entrenamiento, y con la ropa "técnica" repartida entre mochilas y cinturas, estos pioneros de la montaña se lanzaron a completar la prueba reina de nuestra villa chica. Saltando de piedra en piedra por las sendas de ese primer trazado de la prueba comenzó a gestarse lo que vendría a llamarse los Marchadores de Chelva.

A partir de ahí, con la semilla ya germinada, fueron apareciendo más locos...Mozos, Julian, Mica...figuras que venían de diferentes disciplinas de este deporte, pero que sentían que la montaña podía llenar los huecos necesitados de aventura, emociones y ganas de ver qué hay en la siguiente curva del sendero. Juanjo, Salva, Viana...fueron llegando en sucesivas oleadas, pues la marea naranja comenzaba a hacerse notar por las calles de Chelva en sus entrenamientos de miércoles y viernes.

Se iba fijando los días de entrenamiento y el domingo pasaba a ser "la salida oficial". Diferentes distancia y diferentes desniveles según la prueba que se estuviera barajando entre los miembros del club, los cuales comenzaban a discernir que las carreras de la Liga de la Serrania no iban a ser la meta de muchos de los marchadores.

Aparecían las primeras participaciones en la Maratón de Valencia y en Mamova, y los más ansiosos decidieron un buen día que el entorno más cercano se nos quedaba corto. Y dieron el salto a las grandes...Mozos, Jose y Mica saltaban a Carros de Foc, más tarde alguno a MABO, a MiM, a MAJA,..Ya no había vuelta atrás. Algunos locos comenzaban a planificar sus entrenamientos como semiprofesionales, pues la participación en las grandes carreras así lo exigía. Y empezaron a caer los metales.

Marchadores subidos al cajón se han visto en todas las pruebas de la Liga. No siempre en todas las categorías, pero se puede afirmar que siempre nos hemos vuelto con algún trofeo, o un jamón. Como club más numeroso o, casi siempre, en féminas, hemos paseado la camiseta naranja por las diferentes alturas del cajón de trofeos, siempre con una sonrisa en la cara y el apoyo de los que, desde abajo, gritaban su ánimo al campeón.

¿Por qué corremos?...Para aquellos que no han pisado un sendero a primera hora de una fría mañana de invierno, con el rocío goteando por las puntas de las hojas, la niebla envolviendo el entorno, sintiendo el aire congelado en la cara, escuchando el crujido del hielo en el sendero, viendo la salida del sol por el Castellano, es difícil que lo entiendan. Forma parte de aquello que nosotros llamamos "sensaciones". Sentirte parte de ese entorno, estar integrado en el recorrido del sendero, notar el nudo en el estómago ante la aventura de averiguar dónde lleva el nuevo camino, saber que los compañeros te arropan en cada paso.

Tener lo pelos de punta cuando se visualiza el arco de meta, temblar de emoción en la pista de atletismo de la UJI, a los pies de Aneto, en las calles de Alquézar, notar el empujón de la gente en el pasillo de Porta La Mar, llorar de alegría tras el primer maratón de montaña, llorar de tristeza viendo Xodos a lo lejos sabiendo que ya no estas en carrera,..todo esto forma parte de lo que sufrimos y disfrutamos cada mañana, cada madrugón, cada paso que damos hacia el objetivo planteado.

Planificar en una cena la siguiente temporada junto a los locos de siempre, sabiendo que no hay objetivo grande. Risas, listas sobre la mesa entre los platos, bocetos de camiseta en una servilleta, almuerzos improvisados al sol del cuartel general, colas para recoger dorsales, comparativa de zapatillas mientras entrenas, series arriba y abajo, codazos, gritos de un valle a otro, viernes por la tarde con lluvia, nubes de nieve en Javalambre, relevos en Ekiden, llamadas para ver cómo ha ido la operación de tobillo, frases llenas de esperanza para que te lleves mejor la rehabilitación...

En fin, son muchos años llenos de experiencias positivas, de afán de superación, de ganas de seguir corriendo un metro más, de compartir con la marea naranja un modo de vida diferente. Hemos descubierto nuevos senderos, abierto nuevas rutas, modificado las existentes...pero nunca nos hemos vuelto atrás.

¿Qué son los Marchadores?...Pues eso, son los Marchadores.

martes, 11 de octubre de 2016

EL AÑO DE LAS GRANDES...DE LAS DE MAYORES.

Marchadores,

Largo tiempo que no sabía de vosotros. Os tengo abandonados desde que ya no surco los senderos de vuestra amada villa, mientras el sol despunta por el Castellano y el frío mañanero hace de las suyas en manos y cara. Echo de menos esas quedadas domingueras, esas conversaciones tan variopintas y entretenidas, esas risas por los valles y crestas, esos planes nada descabellados para futuras temporadas...en fin, echo de menos mi pueblo y no veo la hora de volver a recuperarlo.

La última grande de este año nos ha llevado a Guara Somontano. Bonito paraje donde se ubica la población de Alquézar, villa milenaria desde la que partía el sábado 8 de octubre la octava edición del Ultra Trail Guara Somontano.


Tras desembarcar el jueves en el campo base, que se encontraba en Panzano, el viernes nos dedicamos a realizar una parte de la carrera, concretamente la parte de la salida y primer paso por Alquézar, pero realizando la variante de los abrigos de Arpán y del Trucho para admirar las pinturas rupestres que tan efusivamente publicitan en todas las webs de la zona. En el primero solo se puede observar un ciervo con cierta claridad, mientras que en el segundo no se puede ver nada debido a una valla que impide el paso. No obstante, la parte de las pasarelas por el río Vero envuelve a la ruta en un velo de aventura y misterio que empuja al senderista a buscar los secretos de la siguiente curva del sendero.



Tras completar los 16 kilómetros de sendero, relax en otro rincón del recorrido de la carrera, remojando los pies en las frías aguas del Vero...



Y, a partir de aquí, lo normal...recogida de dorsal y detalles, vuelta al campo base, preparación de mochila...y sesión de nervios, noche dando vueltas por la cama, miradas al reloj cada minuto...vamos, lo normal de la noche antes de una grande. Para los que habéis estado en ese toril, sabéis de lo que hablo. Para los que no, bueno, alguna sabrá en breve lo que es...

Mañana fría la que recibía el sábado a los poco más de 220 locos que íbamos a disputar la Long Trail. Por delante, 51 kilómetros y 3000 metros de desnivel positivo para pasar el resto de día. Poco ambiente para una prueba de tanta importancia a nivel nacional e internacional, falta de afluencia de público en la salida y un animador que se dejaba la voz a ritmo de AC/DC...Jose, te lo habrías pasado bien los minutos previos. Salida poco glamurosa a ritmo de chupinazo, primeros pasos por las calles empedradas y rápida salida del casco urbano hacia la primera bajada, muy técnica en su inicio, pero de gran velocidad en la parte final. Y, a partir de ahí, la más absoluta soledad.

Los primeros kilómetros trascurrían con cierta distancia al grupo perseguidor y visualizando en la lejanía a los corredores que me precedían, pero sin darles alcance por más que apretaba. La estrategia estaba clara, y era llegar a la subida del kilómetro 30 en condiciones, por lo que al final el ritmo cochinero se iba imponiendo y la posición de carrera ya no variaría mucho con respecto al final.

Tras 13 kilómetros de senderos, pasarelas, paso por Asque y algún que otro susto con mi querida cintilla, llegada al avituallamiento de Alquezar...


Tras comentar mis primeras impresiones con mi Padawan, salida de la población...y la carrera que cambiaba totalmente de aspecto. A partir de aquí todo el recorrido parecía como si estuvieras dando vueltas a Les Useres sin parar. Apenas un trozo de sombra en condiciones, los senderos mal cuidados y de una dificultad de pisada bastante lamentable, largos recorridos por pista...en fin, un tramo poco apetecible hasta el avituallamiento de Viña.

¿Qué decir del personal de ese avituallamiento?...Nos lo advertían, nos lo repetían una y otra vez mientras llenábamos las botellas y comíamos algo...tenéis 9 kilómetros hasta el avituallamiento del Mesón de Sevil, y por medio está el Matamachos. Si, lo habéis oído bien...Matamachos o Matahombres. Para aquellos que habíamos mirado el perfil días antes no parece una subida complicada, tiene cierto desnivel pero a ritmo y con calma parece asequible...la suposición es la madre de los metepatas¡¡¡¡.

Echad un vistazo al perfil...


¿Qué os parece?...En la base de la subida había un paisano que te recordaba que en 1000m ibas a subir 600m de desnivel positivo...al final eran poco más de 1000m, pero el desnivel lo tenía clavado. Menuda subida, Marchadores¡¡¡ Hasta 3 paradas fueron necesarias para poder tumbar a este gigante pétreo, a este río de rocas donde cada paso te devolvía dos hacia detrás...La primera parada me obligaba a estacionar a la sombra de una carrasca. Dolía respirar, el pecho no era capaz de albergar todo el aire que necesitaba y las pulsaciones comenzaban a estar peligrosamente altas. Replanteo de la situación...vamos a parar 5 minutos, subimos 10 minutos, paramos otros 5 minutos. Llegaba la segunda parada, ya con sensaciones de estar al límite, la mente pensando que lo mejor era llegar al avituallamiento y abandonar, pues el cuerpo estaba alejándose de la carrera a pasos agigantados...Pero la motivación sale de los sitios más sencillos, y eso moldea planes asequibles y fáciles de ejecutar. El final de la subida estaba coronado por un castillo en ruinas, de manera que con la vista había que ubicarlo y, una vez hecho esto, ritmo de Pirineos hasta arriba y caminar los 3 kilómetros hasta el avituallamiento, pensando que la carrera terminaba 10 kilómetros más adelante...¿A que no os salen las cuentas?...Bueno, a partir del kilómetro 45 iba a tener una buena compañía hasta la meta.

En fin, caminata hasta el Mesón de Sevil, y situación de lo más surrealista. Al llegar y ponerme a hablar con las chicas que lo cubrían me dice una de ellas : Tu debes de ser de bilbao, ¿no?...lo digo por el acento...¿Por el acento?...Pero si más acento de Benimaclet no puedo tener¡¡¡...En fin, que uno empieza la carrera como chelvano y termina como vasco...sin comentarios.

Y a partir de este avituallamiento, cambio de estrategia. El perfil marcaba cuesta abajo, pero el modo reserva esta activado, de manera que a trote cochinero iban cayendo las distancias. Y conforme me acercaba a Radiquero, último avituallamiento del día, la recuperación iba en aumento. Y, por tanto, más velocidad.

Y, antes del punto establecido de espera, me encontraría con mi gran compañera de andanzas en Calderona. Esperando pacientemente mi llegada para acompañarme en los últimos kilómetros, cruzamos el avituallamiento sin parar y abordamos la última subida del día. No es que fuera complicada, pues trascurría por pista, pero el cansancio pesaba y el sol ya había sentenciado, lo que hizo que tuviera que echar pie a tierra en la última parte de la subida y parar...una pequeña parada, un apretón de dientes y un último plan...quemar el último cartucho y dejar que Muntanyetes me llevara hasta la bajada...y ya veríamos que pasaba ahí. Y vaya si pasó, pues observar como los entrenamientos de tantos meses han despertado una bestia de las bajadas me hizo temblar. Allá que se lanzó la compi cuesta abajo contra Alquezar, y yo detrás de ella...aconsejando que daba igual un minuto más o menos, más como una excusa porque no podía seguir el ritmo frenético que había impuesto.

Y a 100 metros de meta, disolución de la compañía, ella para hacerme la foto de llegada y yo para salir en ella...


No os fijéis en el tiempo, pues es el de la Ultra Trail, que habían salido 3 horas antes.

En fin, Marchadores, que volvemos de Alquézar con los deberes hechos. Terminamos la segunda gran prueba de este año con honores, aunque con un sabor de boca distinto a Benasque. Ha sido otro tipo de carrera, otro motivación, otro entorno...quizá menos motivadora por el hecho de que Jose no pudiera apuntarse a última hora. Pero la he disfrutado en todo su conjunto, sacándole el máximo partido a cada momento de los 3 días que me han llevado por tierras de Somontano.

Y, poco a poco, este año va tocando a su fin. Acaba una temporada marcada por las grandes distancias, por dos grandes citas que tomaban forma en la noche de los tiempos. Personalmente termina una temporada increíble, con todos los objetivos marcados cumplidos...objetivos que el algún momento del año han peligrado por situaciones externas a los mismos.

Solo queda la IX Subida al Pico de Chelva...¿Sólo?...Los objetivos del próximo año van tomando forma. En la mente vuelve a estar una de las grandes, y la vuelta a Pirineos a cumplir una promesa, y alguna maratón conocida, y la posible vuelta a la liga...Grandes ilusiones para 2017, pero una sobre todo, y es volver a entrenar con los míos, con esos locos madrugadores de los domingos que son capaces de hacerte reír en las cuestas más exigentes, de sacarte los dientes en un apretón en el Barco, de hacerte soñar con nuevos caminos...

He cambiado el terreno de entrenamiento, y la compañía, pero no se olvida nunca a los que te han dado tanto a cambio de nada.

Fin de la transmisión.

PD: Esto no es más que un blog sobre los Marchadores de Chelva. Aquellos que lo leáis hacedlo solo para pasar un buen rato, no para hacer daño.

jueves, 28 de julio de 2016

ANETO 2016...CÓMO SE RESUME TODO LO VIVIDO EN UN BLOG??

Marchadores,

¿Cómo se empieza una entrada en este blog tras todo lo vivido en Aneto?...¿Cómo resumes todas las emociones, todo el esfuerzo, toda la ilusión volcados desde hace meses?...¿Cómo encajas que todo lo que hicimos hace unos días forma parte ya del pasado?...Marchadores, voy a tratar de contaros todo lo acontecido desde mi desembarco en Benasque el miércoles 20 de julio hasta el momento en que pasaba por el arco de llegada.

Expedición con letras de oro de los Marchadores a tierras de Invernalia, gran grupo de locos de la montaña que se desplazaba el miércoles a la bonita población de Benasque. Salva, Ezequiel, Mozos, Cote, Voro, Senda, Lourdes, Ines, Jose María, Laura y el que pica las teclas fuimos aterrizando poco a poco en esta villa pirenaica que, 3 días después, asistiría a la culminación de un reto largamente esperado.


Tras la llegada, primera excursión de los diferentes grupos por las zonas de alrededor, más que nada para familiarizarse con el entorno y comenzar la aclimatación. Por mi parte, llevamos a cabo un gran ascenso a un mirador que se sitúa sobre la cara este del valle, buscando las primeras sensaciones y la conexión con el entorno, pues era básico concienciarse que no iba a ser una carrera en las montañas que conocemos.


Y tras la bajada, reposición de fuerzas y a descansar.


Jueves, madrugón y excursión organizada por Lourdes al Portillón de Benasque. Bonita ruta de ascenso suave y vistas panorámicas de la barbaridad que nos esperaba dos días después. De toda la ruta me quedo con el ratito tumbado entre vacas (a pesar el miedo que les tengo) y mirando al Aneto, pensando todo lo que ha sucedido meses atrás hasta llegar a esa mirada, a esa observación que medía en su justa magnitud la proporción de la épica que estábamos a punto de vivir.




Lourdes e Inés encararon la subida al Pico Salvaguardia. Por nuestra parte, Laura, Salva, Eze y el que os cuenta esta historia decidimos ser un poco más reservones e iniciar el descenso hacia los Llanos del Hospital. Gran bajada, nada técnica pero sí de elevada exigencia física, nos permitió, aún así, seguir disfrutando de las vistas del Aneto, de la Renclusa y de mil y un detalles más que Salva nos iba contando.


Y ya por la tarde, sesión de charla técnica. Y nosotros, que somos unos Marchadores aplicados, allá que nos presentamos.


Viernes. Día de relax para algunos ansiosos que querían estar los primeros en la apertura de la revisión de material y recogida de dorsales, y, para otros, excursión a las Tres Cascadas de Cerler. Aunque el día amaneció lluvioso, no impidió que nos acercáramos Laura y yo a comprobar si la fama de esa ruta era merecida. Y, para no engañaros, vale la pena dejarse caer por ese rincón solamente para disfrutar de la tranquilidad que se respira. Además, os podéis refrescar si acercáis lo suficiente el hocico a la cascada más grande.


Por la tarde, ya con menos gente que la que habían sufrido el grupo de ansiosos, recogida de dorsal, revisión del equipo y fotos en el photocall. Lo del photocall, más que nada, es para parecer que somos de la élite. Por cierto, os recomiendo que no os pongáis ninguna calcamonía en una carrera, pues, aunque mola porque te da aspecto de chungo y peligroso, lo realmente chungo es quitárselo después.

Y tras esto, vuelta a casa para ordenar de nuevo todos los trastos de la mochila, pues me hicieron sacarlo todo aunque el interés que puso el asistente en la revisión quedaba en duda. Nervios, más nervios y mucha concentración para puntear todo lo que había que cargar, y agradecer a Laura la colaboración en el marcado de los alimentos, pues tuvo la paciencia de escribir el número de dorsal (1313, vaya numerito) en todas las barritas, glucosas, gominolas y demás sustancias psicotrópicas que llevaba. Desde luego si llegan a hacer un control antidopping a la salida de la carrera, me llevan a Picassent seguro. Y tras una tarde de relajación en Benasque que ha quedado grabada a fuego en mi cabeza, con las emociones a flor de piel, con los nervios templados y con cierto nivel de alcohol en sangre, a dormir. Si, habéis oído bien. Si en alguna ocasión os he contado que previo a una grande no he pegado ojo, por mi parte caí como un tronco hasta que sonó el despertador a las 05;00.

Sábado. No sé por donde empezar. Bueno, lo dice todo el principio de este vídeo:


Necesitaría muchas palabras para describir las diferentes sensaciones que pasaron por mi cabeza en los minutos previos a la salida. Sólo en el cajón de salida reflexionaba sobre todo lo acontecido hasta ese momento. Madrugones, sacrificios, esfuerzos, salidas por Calderona, salidas por Chelva, conversaciones con mis dos compañeros de andanzas durante esas rutas interminables, consejos de EntrenaDiferente y mi gran amigo Antonio Regodón,...y cómo puede cambiar la vida de una persona pero mantener algunos objetivos vitales intactos, por encima de todo. Estar en esa salida había sido un objetivo planificado en un momento personal distinto al actual, y se había convertido en una necesidad, en una vía de escape. Miraba alrededor...todo estaba en su sitio, todo había sido como lo había planificado y como lo había visto una y otra vez en mi cabeza...todo.

Jose, Salva y Eze aparecieron un poquito antes de la salida, y, como no, retrato de última hora a cargo de la única madrugadora que nos acompañó al arco..


Y a las 07:00, y hasta que cada uno terminó como pudo, nos metimos esto:


Y para que quede constancia del asunto, dos de los romanos quedamos retratados:




Y, aunque es lo menos importante, la clasificación quedó como queda entre los miembros del club:


Jose María compitió en la Maratón de las Tucas, saliendo por el arco a las 09:00h, 2 horas después que nosotros. Su tiempo:


La verdad es que no dispongo de fotos de la llegada de cada uno de ellos porque en la web de Aneto Trail no se están dando mucha prisa en actualizar el contenido de imágenes. Solamente tengo las mías:


Y esta imagen bien vale todo lo vivido en los meses previos a la prueba. Atrás han quedado muchos esfuerzos y sacrificios para llegar en condiciones a una carrera, para mi, la más exigente hasta la fecha. Conforme iban pasando los kilómetros venían a la mente esas horas por los cerros de Chelva al principio, y más tarde por los senderos de Serra y L'Abella, esas series interminables en el río bajo las órdenes de Regodón en la distancia, las subidas y bajadas por las escaleras, las noches tecleando los kilómetros hechos en el día, las miradas con recelo al perfil en wikiloc,.. Pero también las horas compartidas por los compañeros de club con los que he podido compartir alguna salida por la villa patria, y, especialmente, con mis dos compañeros de andanzas. Jose, por su parte, siempre aportando el sentido común a la marcha, analizando donde nos interesa correr y donde llevar el famoso "trote cochinero". Y Laura, por su parte, compartiendo esas tardes de miércoles en Calderona, pisando todos los senderos que nos hemos encontrado y ayudando a entrenar la cabeza, pues aunque el cuerpo diga que hay que correr, la cabeza es la que tiene que indicarle cuando hay que andar. Y, como no, agradecerle también haberme acompañado los últimos kilómetros de carrera, haciendo más llevadero el tramo final.

En fin, objetivo cumplido. Pirineos me debía una foto en el arco de llegada, en una prueba de las grandes. No sé si al final saldrá esa foto, pero el fotógrafo estaba allí. Paré, me arreglé la camiseta para que saliera el nombre de Chelva y crucé caminando para no salir desenfocado.

Dos espinas han quedado bajo las piedras de Salenques. Una antaño clavada en lo más profundo, y otra de reciente pinchazo. Pirineos no son solamente montañas. En las cimas, ante la soledad que te acompaña y la grandeza de lo que te rodea, te das cuenta de lo realmente importante. ¿Y qué es lo realmente importante?...Bueno, os invito a ir y descubrirlo.

Jose y yo volvemos en octubre al Ultra Trail Guara Somontano, a la prueba Long Trail. Con una distancia de 52Km y un desnivel de 3000mD+, parece más exigente que Aneto, pues el perfil reparte las bajadas a lo largo del recorrido, lo que nos obligará a estar a tope en todo momento y no relajarnos.

Y tras esta prueba, finalizará la temporada de los grandes recorridos. Para el próximo año ya hay algún reto en Pirineos, pero os lo iré contando conforme nos acerquemos. Será en Benasque otra vez, eso seguro.

Termino con una foto que, para mi, lo refleja todo lo que me he traído de allí arriba:


GALERIA.