jueves, 28 de julio de 2016

ANETO 2016...CÓMO SE RESUME TODO LO VIVIDO EN UN BLOG??

Marchadores,

¿Cómo se empieza una entrada en este blog tras todo lo vivido en Aneto?...¿Cómo resumes todas las emociones, todo el esfuerzo, toda la ilusión volcados desde hace meses?...¿Cómo encajas que todo lo que hicimos hace unos días forma parte ya del pasado?...Marchadores, voy a tratar de contaros todo lo acontecido desde mi desembarco en Benasque el miércoles 20 de julio hasta el momento en que pasaba por el arco de llegada.

Expedición con letras de oro de los Marchadores a tierras de Invernalia, gran grupo de locos de la montaña que se desplazaba el miércoles a la bonita población de Benasque. Salva, Ezequiel, Mozos, Cote, Voro, Senda, Lourdes, Ines, Jose María, Laura y el que pica las teclas fuimos aterrizando poco a poco en esta villa pirenaica que, 3 días después, asistiría a la culminación de un reto largamente esperado.


Tras la llegada, primera excursión de los diferentes grupos por las zonas de alrededor, más que nada para familiarizarse con el entorno y comenzar la aclimatación. Por mi parte, llevamos a cabo un gran ascenso a un mirador que se sitúa sobre la cara este del valle, buscando las primeras sensaciones y la conexión con el entorno, pues era básico concienciarse que no iba a ser una carrera en las montañas que conocemos.


Y tras la bajada, reposición de fuerzas y a descansar.


Jueves, madrugón y excursión organizada por Lourdes al Portillón de Benasque. Bonita ruta de ascenso suave y vistas panorámicas de la barbaridad que nos esperaba dos días después. De toda la ruta me quedo con el ratito tumbado entre vacas (a pesar el miedo que les tengo) y mirando al Aneto, pensando todo lo que ha sucedido meses atrás hasta llegar a esa mirada, a esa observación que medía en su justa magnitud la proporción de la épica que estábamos a punto de vivir.




Lourdes e Inés encararon la subida al Pico Salvaguardia. Por nuestra parte, Laura, Salva, Eze y el que os cuenta esta historia decidimos ser un poco más reservones e iniciar el descenso hacia los Llanos del Hospital. Gran bajada, nada técnica pero sí de elevada exigencia física, nos permitió, aún así, seguir disfrutando de las vistas del Aneto, de la Renclusa y de mil y un detalles más que Salva nos iba contando.


Y ya por la tarde, sesión de charla técnica. Y nosotros, que somos unos Marchadores aplicados, allá que nos presentamos.


Viernes. Día de relax para algunos ansiosos que querían estar los primeros en la apertura de la revisión de material y recogida de dorsales, y, para otros, excursión a las Tres Cascadas de Cerler. Aunque el día amaneció lluvioso, no impidió que nos acercáramos Laura y yo a comprobar si la fama de esa ruta era merecida. Y, para no engañaros, vale la pena dejarse caer por ese rincón solamente para disfrutar de la tranquilidad que se respira. Además, os podéis refrescar si acercáis lo suficiente el hocico a la cascada más grande.


Por la tarde, ya con menos gente que la que habían sufrido el grupo de ansiosos, recogida de dorsal, revisión del equipo y fotos en el photocall. Lo del photocall, más que nada, es para parecer que somos de la élite. Por cierto, os recomiendo que no os pongáis ninguna calcamonía en una carrera, pues, aunque mola porque te da aspecto de chungo y peligroso, lo realmente chungo es quitárselo después.

Y tras esto, vuelta a casa para ordenar de nuevo todos los trastos de la mochila, pues me hicieron sacarlo todo aunque el interés que puso el asistente en la revisión quedaba en duda. Nervios, más nervios y mucha concentración para puntear todo lo que había que cargar, y agradecer a Laura la colaboración en el marcado de los alimentos, pues tuvo la paciencia de escribir el número de dorsal (1313, vaya numerito) en todas las barritas, glucosas, gominolas y demás sustancias psicotrópicas que llevaba. Desde luego si llegan a hacer un control antidopping a la salida de la carrera, me llevan a Picassent seguro. Y tras una tarde de relajación en Benasque que ha quedado grabada a fuego en mi cabeza, con las emociones a flor de piel, con los nervios templados y con cierto nivel de alcohol en sangre, a dormir. Si, habéis oído bien. Si en alguna ocasión os he contado que previo a una grande no he pegado ojo, por mi parte caí como un tronco hasta que sonó el despertador a las 05;00.

Sábado. No sé por donde empezar. Bueno, lo dice todo el principio de este vídeo:


Necesitaría muchas palabras para describir las diferentes sensaciones que pasaron por mi cabeza en los minutos previos a la salida. Sólo en el cajón de salida reflexionaba sobre todo lo acontecido hasta ese momento. Madrugones, sacrificios, esfuerzos, salidas por Calderona, salidas por Chelva, conversaciones con mis dos compañeros de andanzas durante esas rutas interminables, consejos de EntrenaDiferente y mi gran amigo Antonio Regodón,...y cómo puede cambiar la vida de una persona pero mantener algunos objetivos vitales intactos, por encima de todo. Estar en esa salida había sido un objetivo planificado en un momento personal distinto al actual, y se había convertido en una necesidad, en una vía de escape. Miraba alrededor...todo estaba en su sitio, todo había sido como lo había planificado y como lo había visto una y otra vez en mi cabeza...todo.

Jose, Salva y Eze aparecieron un poquito antes de la salida, y, como no, retrato de última hora a cargo de la única madrugadora que nos acompañó al arco..


Y a las 07:00, y hasta que cada uno terminó como pudo, nos metimos esto:


Y para que quede constancia del asunto, dos de los romanos quedamos retratados:




Y, aunque es lo menos importante, la clasificación quedó como queda entre los miembros del club:


Jose María compitió en la Maratón de las Tucas, saliendo por el arco a las 09:00h, 2 horas después que nosotros. Su tiempo:


La verdad es que no dispongo de fotos de la llegada de cada uno de ellos porque en la web de Aneto Trail no se están dando mucha prisa en actualizar el contenido de imágenes. Solamente tengo las mías:


Y esta imagen bien vale todo lo vivido en los meses previos a la prueba. Atrás han quedado muchos esfuerzos y sacrificios para llegar en condiciones a una carrera, para mi, la más exigente hasta la fecha. Conforme iban pasando los kilómetros venían a la mente esas horas por los cerros de Chelva al principio, y más tarde por los senderos de Serra y L'Abella, esas series interminables en el río bajo las órdenes de Regodón en la distancia, las subidas y bajadas por las escaleras, las noches tecleando los kilómetros hechos en el día, las miradas con recelo al perfil en wikiloc,.. Pero también las horas compartidas por los compañeros de club con los que he podido compartir alguna salida por la villa patria, y, especialmente, con mis dos compañeros de andanzas. Jose, por su parte, siempre aportando el sentido común a la marcha, analizando donde nos interesa correr y donde llevar el famoso "trote cochinero". Y Laura, por su parte, compartiendo esas tardes de miércoles en Calderona, pisando todos los senderos que nos hemos encontrado y ayudando a entrenar la cabeza, pues aunque el cuerpo diga que hay que correr, la cabeza es la que tiene que indicarle cuando hay que andar. Y, como no, agradecerle también haberme acompañado los últimos kilómetros de carrera, haciendo más llevadero el tramo final.

En fin, objetivo cumplido. Pirineos me debía una foto en el arco de llegada, en una prueba de las grandes. No sé si al final saldrá esa foto, pero el fotógrafo estaba allí. Paré, me arreglé la camiseta para que saliera el nombre de Chelva y crucé caminando para no salir desenfocado.

Dos espinas han quedado bajo las piedras de Salenques. Una antaño clavada en lo más profundo, y otra de reciente pinchazo. Pirineos no son solamente montañas. En las cimas, ante la soledad que te acompaña y la grandeza de lo que te rodea, te das cuenta de lo realmente importante. ¿Y qué es lo realmente importante?...Bueno, os invito a ir y descubrirlo.

Jose y yo volvemos en octubre al Ultra Trail Guara Somontano, a la prueba Long Trail. Con una distancia de 52Km y un desnivel de 3000mD+, parece más exigente que Aneto, pues el perfil reparte las bajadas a lo largo del recorrido, lo que nos obligará a estar a tope en todo momento y no relajarnos.

Y tras esta prueba, finalizará la temporada de los grandes recorridos. Para el próximo año ya hay algún reto en Pirineos, pero os lo iré contando conforme nos acerquemos. Será en Benasque otra vez, eso seguro.

Termino con una foto que, para mi, lo refleja todo lo que me he traído de allí arriba:


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