martes, 11 de octubre de 2016

EL AÑO DE LAS GRANDES...DE LAS DE MAYORES.

Marchadores,

Largo tiempo que no sabía de vosotros. Os tengo abandonados desde que ya no surco los senderos de vuestra amada villa, mientras el sol despunta por el Castellano y el frío mañanero hace de las suyas en manos y cara. Echo de menos esas quedadas domingueras, esas conversaciones tan variopintas y entretenidas, esas risas por los valles y crestas, esos planes nada descabellados para futuras temporadas...en fin, echo de menos mi pueblo y no veo la hora de volver a recuperarlo.

La última grande de este año nos ha llevado a Guara Somontano. Bonito paraje donde se ubica la población de Alquézar, villa milenaria desde la que partía el sábado 8 de octubre la octava edición del Ultra Trail Guara Somontano.


Tras desembarcar el jueves en el campo base, que se encontraba en Panzano, el viernes nos dedicamos a realizar una parte de la carrera, concretamente la parte de la salida y primer paso por Alquézar, pero realizando la variante de los abrigos de Arpán y del Trucho para admirar las pinturas rupestres que tan efusivamente publicitan en todas las webs de la zona. En el primero solo se puede observar un ciervo con cierta claridad, mientras que en el segundo no se puede ver nada debido a una valla que impide el paso. No obstante, la parte de las pasarelas por el río Vero envuelve a la ruta en un velo de aventura y misterio que empuja al senderista a buscar los secretos de la siguiente curva del sendero.



Tras completar los 16 kilómetros de sendero, relax en otro rincón del recorrido de la carrera, remojando los pies en las frías aguas del Vero...



Y, a partir de aquí, lo normal...recogida de dorsal y detalles, vuelta al campo base, preparación de mochila...y sesión de nervios, noche dando vueltas por la cama, miradas al reloj cada minuto...vamos, lo normal de la noche antes de una grande. Para los que habéis estado en ese toril, sabéis de lo que hablo. Para los que no, bueno, alguna sabrá en breve lo que es...

Mañana fría la que recibía el sábado a los poco más de 220 locos que íbamos a disputar la Long Trail. Por delante, 51 kilómetros y 3000 metros de desnivel positivo para pasar el resto de día. Poco ambiente para una prueba de tanta importancia a nivel nacional e internacional, falta de afluencia de público en la salida y un animador que se dejaba la voz a ritmo de AC/DC...Jose, te lo habrías pasado bien los minutos previos. Salida poco glamurosa a ritmo de chupinazo, primeros pasos por las calles empedradas y rápida salida del casco urbano hacia la primera bajada, muy técnica en su inicio, pero de gran velocidad en la parte final. Y, a partir de ahí, la más absoluta soledad.

Los primeros kilómetros trascurrían con cierta distancia al grupo perseguidor y visualizando en la lejanía a los corredores que me precedían, pero sin darles alcance por más que apretaba. La estrategia estaba clara, y era llegar a la subida del kilómetro 30 en condiciones, por lo que al final el ritmo cochinero se iba imponiendo y la posición de carrera ya no variaría mucho con respecto al final.

Tras 13 kilómetros de senderos, pasarelas, paso por Asque y algún que otro susto con mi querida cintilla, llegada al avituallamiento de Alquezar...


Tras comentar mis primeras impresiones con mi Padawan, salida de la población...y la carrera que cambiaba totalmente de aspecto. A partir de aquí todo el recorrido parecía como si estuvieras dando vueltas a Les Useres sin parar. Apenas un trozo de sombra en condiciones, los senderos mal cuidados y de una dificultad de pisada bastante lamentable, largos recorridos por pista...en fin, un tramo poco apetecible hasta el avituallamiento de Viña.

¿Qué decir del personal de ese avituallamiento?...Nos lo advertían, nos lo repetían una y otra vez mientras llenábamos las botellas y comíamos algo...tenéis 9 kilómetros hasta el avituallamiento del Mesón de Sevil, y por medio está el Matamachos. Si, lo habéis oído bien...Matamachos o Matahombres. Para aquellos que habíamos mirado el perfil días antes no parece una subida complicada, tiene cierto desnivel pero a ritmo y con calma parece asequible...la suposición es la madre de los metepatas¡¡¡¡.

Echad un vistazo al perfil...


¿Qué os parece?...En la base de la subida había un paisano que te recordaba que en 1000m ibas a subir 600m de desnivel positivo...al final eran poco más de 1000m, pero el desnivel lo tenía clavado. Menuda subida, Marchadores¡¡¡ Hasta 3 paradas fueron necesarias para poder tumbar a este gigante pétreo, a este río de rocas donde cada paso te devolvía dos hacia detrás...La primera parada me obligaba a estacionar a la sombra de una carrasca. Dolía respirar, el pecho no era capaz de albergar todo el aire que necesitaba y las pulsaciones comenzaban a estar peligrosamente altas. Replanteo de la situación...vamos a parar 5 minutos, subimos 10 minutos, paramos otros 5 minutos. Llegaba la segunda parada, ya con sensaciones de estar al límite, la mente pensando que lo mejor era llegar al avituallamiento y abandonar, pues el cuerpo estaba alejándose de la carrera a pasos agigantados...Pero la motivación sale de los sitios más sencillos, y eso moldea planes asequibles y fáciles de ejecutar. El final de la subida estaba coronado por un castillo en ruinas, de manera que con la vista había que ubicarlo y, una vez hecho esto, ritmo de Pirineos hasta arriba y caminar los 3 kilómetros hasta el avituallamiento, pensando que la carrera terminaba 10 kilómetros más adelante...¿A que no os salen las cuentas?...Bueno, a partir del kilómetro 45 iba a tener una buena compañía hasta la meta.

En fin, caminata hasta el Mesón de Sevil, y situación de lo más surrealista. Al llegar y ponerme a hablar con las chicas que lo cubrían me dice una de ellas : Tu debes de ser de bilbao, ¿no?...lo digo por el acento...¿Por el acento?...Pero si más acento de Benimaclet no puedo tener¡¡¡...En fin, que uno empieza la carrera como chelvano y termina como vasco...sin comentarios.

Y a partir de este avituallamiento, cambio de estrategia. El perfil marcaba cuesta abajo, pero el modo reserva esta activado, de manera que a trote cochinero iban cayendo las distancias. Y conforme me acercaba a Radiquero, último avituallamiento del día, la recuperación iba en aumento. Y, por tanto, más velocidad.

Y, antes del punto establecido de espera, me encontraría con mi gran compañera de andanzas en Calderona. Esperando pacientemente mi llegada para acompañarme en los últimos kilómetros, cruzamos el avituallamiento sin parar y abordamos la última subida del día. No es que fuera complicada, pues trascurría por pista, pero el cansancio pesaba y el sol ya había sentenciado, lo que hizo que tuviera que echar pie a tierra en la última parte de la subida y parar...una pequeña parada, un apretón de dientes y un último plan...quemar el último cartucho y dejar que Muntanyetes me llevara hasta la bajada...y ya veríamos que pasaba ahí. Y vaya si pasó, pues observar como los entrenamientos de tantos meses han despertado una bestia de las bajadas me hizo temblar. Allá que se lanzó la compi cuesta abajo contra Alquezar, y yo detrás de ella...aconsejando que daba igual un minuto más o menos, más como una excusa porque no podía seguir el ritmo frenético que había impuesto.

Y a 100 metros de meta, disolución de la compañía, ella para hacerme la foto de llegada y yo para salir en ella...


No os fijéis en el tiempo, pues es el de la Ultra Trail, que habían salido 3 horas antes.

En fin, Marchadores, que volvemos de Alquézar con los deberes hechos. Terminamos la segunda gran prueba de este año con honores, aunque con un sabor de boca distinto a Benasque. Ha sido otro tipo de carrera, otro motivación, otro entorno...quizá menos motivadora por el hecho de que Jose no pudiera apuntarse a última hora. Pero la he disfrutado en todo su conjunto, sacándole el máximo partido a cada momento de los 3 días que me han llevado por tierras de Somontano.

Y, poco a poco, este año va tocando a su fin. Acaba una temporada marcada por las grandes distancias, por dos grandes citas que tomaban forma en la noche de los tiempos. Personalmente termina una temporada increíble, con todos los objetivos marcados cumplidos...objetivos que el algún momento del año han peligrado por situaciones externas a los mismos.

Solo queda la IX Subida al Pico de Chelva...¿Sólo?...Los objetivos del próximo año van tomando forma. En la mente vuelve a estar una de las grandes, y la vuelta a Pirineos a cumplir una promesa, y alguna maratón conocida, y la posible vuelta a la liga...Grandes ilusiones para 2017, pero una sobre todo, y es volver a entrenar con los míos, con esos locos madrugadores de los domingos que son capaces de hacerte reír en las cuestas más exigentes, de sacarte los dientes en un apretón en el Barco, de hacerte soñar con nuevos caminos...

He cambiado el terreno de entrenamiento, y la compañía, pero no se olvida nunca a los que te han dado tanto a cambio de nada.

Fin de la transmisión.

PD: Esto no es más que un blog sobre los Marchadores de Chelva. Aquellos que lo leáis hacedlo solo para pasar un buen rato, no para hacer daño.

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