lunes, 5 de septiembre de 2011

DE REFUGIO EN REFUGIO, By Julián.

Algunas veces los planes no salen como uno los sueña, pero sin duda alguna, esta vez a pesar de no haber cumplido vuestros objetivos individuales habéis conseguido uno mas importante lo habéis conseguido en equipo los tres llegasteis a la meta (fuera de tiempo eso si) pero juntos, Mica ya tendrás otra oportunidad al igual que Julián que seguramente lo intente de nuevo, Jose buen trabajo , a los tres y al grupo de Ana, ENHORABUENA !!!!!!.
Esta es la crónica de Carros de Foc  desde el punto de vista de Julián. 





De refugio en refugio                                                                                      Crónica sobre carros de foc a la inversa
Por Julián Despaigne  y Rodríguez porque tiene madre.
“Subir lomas hermana hombres” .José Martí.                                                                                                                                                                                                                                                           
Carros de foc es eso subir lomas, hermanar hombres y mujeres. De refugio en refugio. Cubrir una distancia  entre collados, vados, montañas, algo así como setenta y un kilómetros en menos de veinticuatro horas. En eso  radica. Todo lo demás es argumento. De refugio en refugio.
Llegamos a Colomers (  refugio a 2135 metros sobre el nivel del mar), tras veintiuna horas de andar y correr entre los otros ocho refugios. Mica, Mozos y el que esto suscribe no pudimos entrar en tiempo por razones atribuibles a mi condiciones fisiológicas. Luego sabrán por qué.
Antes de llegar a Colomers habíamos pasado por el refugio de Saboredo (2310mts.),  en un amanecer brillante en que las cimas de los collados alumbraban nuestro recorrido. Había sido ese nuestro primera  parada tras pernoctar en el Refugio Amitges ( 2380mts.) para reponer fuerzas. ¿Por qué debimos permanecer allí? Por una sencilla razón ya mis fuerzas no  me permitían proseguir y mis compañeros de viaje habían propuesto descansar. Eran las doce de la noche y esa propuesta había sido formulada siete horas antes cuando ya mis energías estaban mermadas, tal vez veinte kilómetros atrás. Volvamos al refugio de Amitges. Para llegar a  él atravesamos una de las noches más estrelladas de nuestras existencias. Mica proponía, de cuando en cuando, apagar nuestros frontales y admirar las constelaciones que se abrían ante nuestras cabezas. Espectáculo impresionante.  
En el refugio de Amitges nos recibieron de manera cordial, nos dieron de comer, nos habilitaron camas para descansar. Lo más reconfortante, la ducha de aguas cálidas para deleite y relajamiento. Nos esperaban unas cuatro horas de descanso para partir hacia la conquista de los dos refugios que nos quedaban. Por supuesto tampoco pude dormir, quizás por la altura, el cansancio y los dos roncadores a mi lado. Mica y Mozos corrieron mejor suerte, pero en su recinto tenían un portero de discoteca que se empeñaba en dar portazos en mitad de la noche, algo que ocurrido en varias ocasiones.
Antes de  llegar a Amitges debimos llegar al refugio Ernest Mallafré (1950mts.), una hora y cuarenta y cinco minutos  más abajo. La construcción más modesta que encontramos en todo el recorrido, la atención, en cambio, resultó magnífica, la encargada nos brindó una de las sonrisas más cálidas y un entusiasmo para continuar, único en esas horas de cansancio. Ya para entonces nuestro organismo estaba saturado de coca cola y cafeína, necesarias para mantener el cuerpo despierto y ágil. De hecho ya conservábamos agilidad y disposición, las tres horas que nos separaban del refugio anterior tuvimos oportunidad de correr y estirar las piernas, cuando ya llevamos algo más de quince horas de recorrido.
En el refugio Joseph María Blanc, un poco más arriba, a unos 2350 metros sobre el nivel del mar, con unas vistas admirables a lagos y lagunas que le bordean, nos informan que en una hora podíamos descender hacia el siguiente refugio, si corríamos o, en todo caso, un par de horas si nuestro paso eran de senderistas. Ciento ochenta minutos nos costó, con carreras, estiramiento de piernas, por túneles acompañados por pequeños murciélagos, bordeando otros túneles  con un recorrido actos para acróbatas y maromeros.
Desde el refugio de Colomina (2340mts.), tal como se puede observarse en su cuño se llega a salto de pájaro, atravesando parajes tan extraños como una línea de tren que perteneció a  una mina abandonada, según dicen, diques que en otro tiempo pertenecieron a una presa, pero carente de agua y  protección para surcar ese barranco de hormigón a ambos lados, con peligros para los que padecen de vértigos, migrañas, buen equilibrio y sin interés por el fonambulismo. Otros de los diques secos si poseen protección, pero en nada alivian los dolores espirituales de los sufridores. Mi fisiología no me permitía los lujos de admirar paisajes, aun así contemplé las obras humanas en perfecta consonancia con la naturaleza. Paz, sosiego, tranquilidad en el momento en que peor estado físico me encontraba. ¿Por qué tan baja forma energética? Luego lo sabrán.
En este recorrido me detuve a alimentar mi cuerpo. Mozos y Mica van delante, me es imposible seguirlos. Mi cerebro ordena proseguir, correr, saltar entre las piedras, surcar sendas, vadear arroyuelos. Mis piernas se insubordinan. De ahí que deba sentarme y tomar parte del pan con tomate, jamón serrano, algo de galletas dulces del desayuno y beber agua en abundancia. Durante este descanso, obligado por las circunstancia, decido pensar en positivo: alimentar mi cuerpo aunque éste rechace el alimento, beber agua, aun cuando mi estado físico me lleve a evacuarla de forma dañina. Una razón poderosa me inspira a proseguir con la prueba: nuestros se encuentran en el refugio de inicio, en Colomers y yo debo llegar allí aunque me cueste otra vida alcanzarla.
Cuando arribé al Colomina y le dije a mis colegas necesitaba comer aunque  reviente, ellos ya tenían la solución: “Pues come”, expresaron, “después hablaremos”. Me plantearon la posibilidad de quedarme en ese refugio para descansar allí y luego bajarme en taxi hasta Espot, ellos se encargarían de llevar mi mochila desde el refugio  hasta aquella población. Me negué. “En un final ya no cumpliremos el tiempo y haremos noche en Amitges”, concluyeron, entonces yo atragantado con pasta y tomate, bebiendo acuarius y agua, todo a un tiempo resumí: “Yo seguiré con ustedes de refugio en refugio, porque  a partir de ahora necesito comer y beber”. Corría  la hora doce de recorrido y había tomado la determinación de alimentarme  más pese al esfuerzo. Proseguimos entonces pero más relajados. Esta vez, al ritmo del que marca la retaguardia, a mi ritmo.
Cuatro horas me tomó llegar desde el refugio de Ventosa i Calvel (2220mts) al de Estany y Llong (1985mts). A Mozos y Mica, les tomo mucho menos. El recorrido más emocionante en Carrac de foc, el que le exige más a los “locos y locas” que se aventuran por estos lares. El periplo incluye el Collado de Contraix, un amasijo de piedras, pedruscos, rocas, acantilados blancos y deformes; situados unos sobre otros, juntos, al lado, sobre antes y después; superpuestos, apelotonados, adosados y libres, sublevados e independientes;  intercalados y adjuntos, en proporciones tales, pareces hallarte en un paisaje del planeta Marte o tal vez Júpiter. Te sientes tan ínfimo, tan poca cosa, tan nada, que concluyes para ti mismo: “esto no pertenece a este mundo”.  Aun así se disfruta sabiendo las horas que emplearás para coronarla, viendo a tus colegas de equipo a golpe de vista, pero sólo percibes piedras.  Asciendes, asciendes, asciendes. En mitad de ese recorrido inmenso en que tus zapatillas buscan aferrarse a la ferocidad del mineral rocoso, adviertes el tiempo de andar y correr, que no has comido ni bebido porque el cuerpo no te lo ha exigido, entonces te exiges: cuando se cumpla las seis horas exactas me detendré y  comeré. En medio del pedregal se ve al único negrito de los sky runners sentado, come tostadas con mantequilla y mermelada, bebe agua. Nadie imagina que es el primer alimento sólido en esa jornada. Son las once de la mañana, el sol a dos mil metros de altitud es compañero de faena y buen amigo. ¿Por qué es mi primer alimento y mi alivio para la sed ante el esfuerzo? Es hora de que los sepan.  O mejor no, dejémoslo para otro momento.
Continuaré con el  Collado de Contraix y los gritos de júbilo tras coronarlo. Para algunos han sido tres horas de ascenso, para otros y otras  algunas horas más. Yo grité también, en realidad grito con regularidad a pesar de mi pobre estado fisiológico. Y de ahí proseguí, viendo cómo ha quedado atrás el lago de Estany de Contraix, para surcar el descenso y llegar hasta el bosque de coníferas, rodeados de arroyos, arroyuelos, pequeñas cascadas y riachuelos. Nunca antes he visto tanta fluidez acuática en tan poco tiempo. Al llegar al refugio Estany y LLong están mis dos colegas, han aguardado por mí, cuarenta minutos y deben esperar veinte minutos más, he encargado un bocadillo de jamón serrano que comeré por el camino de ascenso rumbo al siguiente refugio el de Colomina.
Los primeros dos refugios Restanca (2010 mts.) y Ventosa i Clavell (2220mts.) no entré para avituallarme, simplemente proseguí. Caminaba de último en la comitiva, a mi paso, llevaba por compañero a Pedro, un murciano de nuestro grupo a quien acompañé hasta el primer refugio y le recomendé no proseguir. Tras abandonar Restanca fui a la cola del grupo, incluso cantaba y disfrutaba del paisaje hasta que me uní a dos mallorquines, David y Juan Marcos  a los que acompañé. Ellos llevaban buen paso y nos complementábamos, desde estas líneas, saludos y agradecimiento para ellos.
Cinco de la mañana salida desde Colomers. Sólo he desayunado tazas de té. El cuerpo no me pide nada más, prepare unas tostada y guardo unas galletas para después. La razón de tal inapetencia radica en la cena de la noche anterior a base de sopa, lentejas, trucha a la plancha y manzana. Ese alimento me llevó a una diarreas nocturnas, flatulencia, mal descanso- tal vez dormir a tanta altura (nunca antes la había hecho más allá de los 1850 metros).  Resultado, antes de salir a caminar mi estado fisiológico estaba resentido, incidiendo en mi físico y en mi reserva de energía, mi cerebro en cambio, estaba en perfecta condiciones, el cuerpo no. Con esas premisas debieron convivir mis compañeros Mozos y Mica, a quienes ya les agradecí lo mucho que me ayudaron.  De refugio en refugio.
Una experiencia única e irrepetible. Apta para dementes y alienados, pero sobre todo para ilusionados y soñadores.



7 comentarios:

  1. Muy buena crónica, Julián ¡¡¡

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  2. Por cierto, ayer salida por la tarde para estirar las piernas y ver cómo avanza la recuperación...lo que hace el ansia ¡¡¡ Al final, 12,2km en 1h...parece ser que las piernas se han acordado de como se corre.

    Seguimos con la planificación de la carrera de Tuéjar, pero no me apuntaré hasta última hora, dadas las circustancias.

    ¿Hay salida este fin de semana?. Jose, tenía pensado subir a los bomberos el viernes por la tarde para hacer algo de piernas con pesas.

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  3. Mica, el Miércoles quedaremos de acuerdo para el fin de semana, nos vemos.

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  4. Gracias Julián por la crónica, mira que me gusta cómo escribes y lo interesante que lo haces hasta el final.

    Enhorabuena por vuestra gesta, que después de leerte no es para menos. Lo más importante es que lo disfrutárais.

    En fin, nosotros ayer estuvimos por allí haciendo la ruta de Peña Cortada y torre castro, pero con un poco de calor.

    A ver si quedamos pronto, que aquí ya váis como una moto, Mica recuperado y vosotros también.

    Un saludo y hasta pronto!

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  5. Después del fisio, ayer a trotar. Nada, una rato...50min...12km...una vuelta por el rio...qué calor ¡¡¡

    La IV subida del remedio apuntado estoy. Entrenamiento empezado he. Llegar podré?? (Ayer vi un trozo de Star Wars...genial Yoda). Algún año podían hacer la vuelta al revés, como en Carros.

    En fin, hoy descanso vespertino (tengo que probar cacharros del bb en el coche) y mañana sesión de gym y salida breve por los montes de Chelva DF. Y el sábado, si hay salida, pues saldremos...pero suave, que uno está mayor para estas cosas.

    Antes de la carrera de Chelva podíamos hacer una vuelta al cto, para ir cogiendo sensations and feelings. Hablamos.

    Y finalmente...como está el jamóns ?? Es duro saber que te van a comer, pero no sabes cuando.

    :P

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  6. Bueno, ya he ingresado la tasa para la IV Subida Pico de Chelva...There's no coming back¡¡¡

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  7. Muy bien Mica, otro loco para ascender al Pico de Chelva. Espero que después de carros de foc, este ascenso te parezca un juego de niños,¿no?

    El domingo han planteado la salida para las ocho de la mañana. Yo no podré asistir, en cambio saldré a las ocho de la noche. he hablado con Viana y él tal vez salga conmigo. Así que si alguien se apunta,ya lo saben desde casa de Viana a la 20.00 horas.

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