domingo, 12 de mayo de 2013

Una tarde vi llover...

Marchadores,

Un año pasa muy deprisa. Un año en el que todo el entrenamiento estaba destinado a una única fecha, a una única carrera. Pero todo llega.

Y allá que nos fuimos. Un par de intrépidos Marchadores, con muchos kilómetros en las piernas, muchas horas compartidas en los senderos y en las pistas. Madrugón del copón para acudir desde Chelva a Bétera a recoger...¿a quién?...jajajaja...a los otros dos miembros del Cuarteto de la Locura. Ana y Francesc, dos grandes corredores y mejores compañeros de carrera, que a pesar de los kilómetros acumulados no perdieron la sonrisa cuando los alcanzamos...pero eso vendrá después (como diría Julian).
Buen ambiente en la salida, mucha gente conocida (yo no conozco a nadie pero los demás no paraban de saludar a peña), y muchas caras de animación.


Y allá que nos lanzamos a la aventura cuando pasaba un minuto de las 06:00h en mi reloj. Salíamos a buen ritmo pero con la cabeza muy asentada pues lo principal era terminar la prueba. Desde un primer momento Jose, a buen criterio, fue marcando los ritmos, donde correr, donde andar, donde liberar el cracken (esta historia queda para los participantes de la carrera).
Ascendíamos por el perfil, pasando a pequeños grupos y siendo adelantados por otros, siempre con buen ambiente y contando historias, hablando de cualquier tema. La finalidad es saber que no corres solo. Habíamos perdido a Ana y Francesc, quienes se habían adelantado en los primeros compases de la prueba.
Se iban sucediendo los kilómetros, uno tras otro, hasta que llegamos a la primera gran prueba: pasar Les Useres. Para aquellos que no han vivido esa pesadilla es imposible hacerles una idea. Sendero sin una sombra que pica en subida hasta una loma, por la que se avanza con muy mala pisada hasta San Miquel de Torrocelles. Pero Jose nos había administrado bien y pasamos sin mayores problemas. Bueno, empezaban a asomar los tirones y los dolores.
Previo a San Miquel hay un punto de avituallamiento líquido, tras una larga bajada. Llegado a ese punto apareció una gran amiga a la que había olvidado, de la que no me acordaba desde hacía una temporada. Con la ayuda de Jose conseguí hacer unos estiramientos asistidos y lo pusimos todo en su sitio...hasta unos kilómetros después, pero ya llegaremos a eso.
Llegada a San Miquel, avituallamiento a base de empanada y pizza, mucho líquido, estiramientos y Reflex en vena, y encaramos camino de Xodos. Por el camino, un pequeño momento de emoción cuando paso el punto en el que me retiré el año pasado...Pasábamos con las pilas muy cargadas y con la moral por encima del Penyagolosa. Este año si ¡¡¡ era la frase en ese punto.
Poquito a poquito vamos llegando a Xodos, yo con mi rodilla haciendo estragos y Jose con sus pequeños problemas de abductores. Paramos un par de veces, no por cansancio, sino por precaución...estiramientos...reflex...y para abajo. Y, sorpresa, cuando vemos en la lejanía a Ana, y un poquito más adelante a Francesc. No ponemos un ritmo de alcance sino que decidimos ir poco a poco, si los cogemos bien y, si no , también. Volvemos a parar a estirar y seguimos adelante. Y llegando a Xodos decido enseñarle a Jose uno de los secretos mejor guardados por los corredores, una sustancia que, diluida en agua, te pone los músculos como en el kilómetro 0. No la voy a desvelar y supongo que el tampoco. El que quiera conocerla, lo esperamos el próximo año.
Absorbido el potingue en cuestión alcanzamos a Francesc en las escaleras de Xodos, y unos metros más adelante, en el avituallamiento, a Ana. Como siempre, risas, bromas, que dónde vas Frodo, que tal vas Legolas...jajajaja. Y salimos camino de la última etapa, donde sufriré la mayor de las lecciones en una carrera.
Comienza la última etapa subiendo, subiendo, subiendo. Poquet a poquet, íbamos sin prisas, planificando la última parte. Pero debí dejarme las fuerzas en Xodos porque, de repente, todo se me vino a bajo. Había empezado la ascensión tirando del grupo, contento de tener la carrera controlada, pero un sudor frío empezó por todo el cuerpo y la máquina se paró. Asi de sencillo, se paró. Intentaba seguir a Jose en un sendero que no es más duro que nuestro Remedio, con los palos impulsando cada pisada, pero el anillo pesaba más de la cuenta y Jose se alejaba en cada zancada. Trato de comer algo pero el estómago no deja pasar nada, algo de agua pero nada de nada. Y le comento a Jose que a estas alturas haga marcha, que yo llego a mi ritmo, andandito. Y Jose, a pesar de mi insistencia y de comentarle que yo lo habría dejado en caso de estar las tornas cambiadas, decide apoyarme hasta el final, andando cuando el podía salir como una moto y yo era pasto de los dolores de mi amada rodilla. Por tanto, aprovecho estas líneas para agradecerle ese apoyo moral y esa gran lección olvidada desde Pirineos, donde vale más la pena un compañero que 5 minutos menos.
Y, de repente, el fin del mundo. Mira que hemos visto llover, mira que hemos visto caer piedra. Pero lo que se nos vino encima es de salvajes. Los senderos se convirtieron en ríos en segundos, las piedras nos caían de todos los lados (creo de desde el suelo se levantaban para darnos en los...). Venga agua, venga piedra. Para el recuerdo la sensación de las piedras en los brazos, como pequeñas agujas pinchando todas a la vez.
Y con este panorama, y sin poder andar ya casi, pero con las fuerzas a tope y la moral por las nubes, le comento a Jose que escucho a Jaime en la lejanía. Sí, los dos lo oímos. Estamos llegando. Jose se adelanta pero me indica que me espera en meta para pasar los dos. Y yo, con mi orgullo tocado, me trago mis dolores y arranco a corta distancia detrás de él. Llenos de barro, calados hasta la médula, pero con una sonrisa que no se nos acaba llegamos a San Joan.


Nuestra alegría se ve alterada cuando Jaime nos comunica que están sin luz, de manera que no hemos podido ver el tiempo de llegada ni escuchar el nombre de Marchadores de Chelva en el Cim del Penyagolosa. Pero bueno...9h25' después de la salida, con 63 kilómetros en la mochila, las sensaciones eran buenas. Las fuerzas no nos habían fallado, yo había superado un reto que me habías obsesionado un año, y con una lección en el subconsciente que será difícil de olvidar.
En fin, Marchadores, si queréis ver la ruta: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4473205

Os esperamos el próximo año en esta prueba reina. Alguno ya ha confirmado su asistencia, de manera que, seguro, tendremos otra vez representación en la Marató i Mitja 2014.

3 comentarios:

  1. MI MAS SINCERA ENHORABUENA......... ME GUSTARIA MUCHO PODER COMPARTIR CON VOSOTROS ESE RETO PARA EL AÑO QUE VIENE.

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    1. Desde estas líneas me comprometo(salvo causas mayores) para ser acompañante tuyo en la próxima edición.

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  2. !!ENHORABUENA!! , a los 2 por ese logro a nivel personal que supongo habrá sido.
    Ahora sois MARCHADORES CON MAYÚSCIULAS.

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