lunes, 14 de mayo de 2012

...Y se detiene el tiempo

...Y se detiene el tiempo…al fondo veo un enemigo…solitario, por encima de todo lo que le rodea, observándonos, sabiendo que es superior a todo lo que estamos haciendo…allí está el Penyagolosa…oigo sus risas, clava sus miradas en nosotros…y pienso: eso sí que va a ser duro.


Derrotado...humillado...desmoralizado...jodido...hundido...fracasado...decepcionado...cabizbajo...así se termina una marató i mitja en el kilómetro 48...atrás, miseria, penuria, calor, sufrimiento, pensamientos, gente sin cara, ilusiones, ánimos, tapones, avituallamientos...


Felicidades a Ana, Francesc, Agustín y Jose por haber finalizado la edición más dura de MiM. Y dar las gracias a Francesc por acogernos en su casa de Vistabella...desde luego, no hay vez que no me junte con Ana y Francesc que no sea para hacer una de estas burradas ¡¡¡


En fin, la aventura comenzaba en Vistabella, bien entrada la madrugada, cuando un mensaje de móvil a Jose nos hizo saltar a todos de la cama (pues si, estábamos todos en la misma habitación...pero bien separaditos, eeehhhhh). Ese mensaje provenía del más allá, de una fuerza oculta en los arrabales de Chelva,...ese cúmulo de energía al que conocemos como Julián. Nos deseaba ánimo y fuerzas para esta nueva aventura...nos despertó, pero nos puso una sonrisa en la boca. Otra vez a recuperar el sueño, y otra vez despiertos cuando Francesc se decidió a darle una lección a una lámpara de mesa y terminó besando la lona...la lámpara.


Cuatro de la mañana, todos arriba, desayuno, risas, drogas varias para aguantar el día, y camino de Castellón despacito pero sin pausa. La temperatura lanzaba su primer aviso, ya que estábamos en las calles de Vistabella en pantalón corto y camiseta...a las cuatro de la mañana.


Llegada a Castellón, buscamos sitio en el parking de la UJI, mochilas al hombro y paso ligero hacia la salida donde pasamos por el control de chips y nos situamos entre el tumulto...1500 locos...3,2,1...


A partir de aquí, una carrera de montaña normal si no fuera porque todo es a lo grande: grandes subidas, grandes bajadas,...Jose y el que suscribe iban comiendo kilómetros a buen ritmo. Todo hacía presagiar que íbamos a pulverizar el crono.


Llegamos al primer avituallamiento, no sin sufrir algún que otro tapón. Repostamos con toda la tranquilidad y seguimos caminando mientras apuramos los plátanos y las naranjas que llevamos. Pasamos a una compañera de carrera que compartirá con nosotros muchos kilómetros en un continuo "te adelantamos-nos adelantas". Se suceden los avituallamientos y las zancadas. A ratos andamos, a ratos corremos, pero siempre con buen ambiente.


Y alcanzamos Les Useres. Sorpresa mayúscula cuando vemos a Jaime, micro en mano, dándonos ánimos a los dos chelvanos más locos que había en la carrera...bueno, éramos los únicos chelvanos. Avituallamiento intenso,  largo, donde degustamos sendos bocatas y nos lanzamos a completar la segunda parte. A partir de aquí, para mí, cambia completamente la carrera. Se hace más técnica, más radical, más selectiva.


Vamos subiendo Les Useres, separados por unos metros pues Jose parece tener problemas con un tio que se le ha subido a la chepa con un mazo. Es una subida silenciosa, reflejo del terreno donde nos movemos pues no hay nada alrededor. No hay pájaros, no hay árboles...está todo quemado. El sol comienza a hacer daño en la espalda, y en la cara, pues rebota contra el sendero y nos alcanza de lleno. La situación ha empezado a empeorar.

Hacemos juntos la bajada hasta un punto de avituallamiento previo a San Miquel, y decidimos darnos un respiro. Nos sentamos en una sombra y descansamos. Pasa mi amigo Javi (desde aquí un saludo a Islas Feroe), quien se interesa por nuestro estado. Charramos un rato y sigue pues no quiere romper el ritmo. Nosotros nos ponemos en marcha y bajando a San Miquel cometo, quizá, el error que supondrá mi calvario más tarde. Jose me alenta a avanzar solo y decido tirar a ritmo. Subo a San Miquel corriendo (mientras todos los demás andaban) y apenas repongo fuerzas pues voy con las pilas llenas.

Inicio el ataque a Xodos. Bien las piernas, bien la rodilla, bien las fuerzas. Pero el sol está implacable en lo más alto, el calor es afixiante, no corre aire, el agua está caliente en el camelbag...y a 100m de iniciar la subida que me llevaría en 2km a xodos, la cabeza abandona al cuerpo. El calor ha hecho lo que debía hacer y caigo derrotado junto al UPC de los bomberos voluntarios, a quienes agradezco su rapidez en ayudarme.

Sentado en una piedra veo pasar a corredores que van, posiblemente, igual o peor que yo. Algunos se quedan con nosotros, respirando un poco, otros siguen dando tumbos de un lado a otro. Nos subimos al Patrol y me llevan camino de San Miquel. Por el camino me cruzo con Jose. Algo me dice que debo bajar y seguir con él, pero ese algo me dice que este año no puede ser.

A partir de aquí, poco más. Llegada a San Joan en bus, y mucha alegría por mis compañeros "finishers", cuya cara refleja la hazaña realizada. Que envidia...

En fin, este año no ha podido ser. Muchos de los que han cruzado alguna palabra conmigo han intentado animarme, otros me dicen que es lo mejor que podía hacer, pero una sola persona me ha dicho algo sensato: el próximo año, más. El próximo año está muy lejos.

Y el domingo, los Marchadores salieron a la previa de Tuéjar, aunque aprovecharon para practicar una nueva disciplina: la natación. Os dejo algunas de las mejores instantáneas:







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